sábado, 23 de agosto de 2025



A propósito de Pilar Cotter: de un cierto caminar sobre el hielo

Pilar Cotter ha aprendido a caminar sobre el hielo y ha logrado desprenderse de elementos y códigos demasiado pesados para el viaje. La suya es una apuesta por la sutileza y la levedad, por fragmentos caprichosos y frágiles que trazan, como si de un dibujo se tratase, la confesión o el rastro de una insuficiencia. Frente a la pesadez y la trascendencia del mundo, contra el complejo nudo de interacciones de la realidad, una evanescente arquitectura, un detalle o fragmento de algo irreconocible, un significante que se escapa, grácil, de cualquier significado.

Las creaciones de esta artista –que trabaja en la confluencia entre el oficio de la joyería y la expresión escultórica– se manifiestan como formas del deseo. Ellas son la materialización de un mensaje sin código y sin alfabeto precisos, sin un paradigma fácilmente reconocible, y que solo cobran sentido en su dimensión poética, como armas para el placer y la contemplación de la mirada. Sus joyas, sus sutiles miniaturas escultóricas de funcionamiento simbólico, se aproximan a los objetos en sueños, como delicados andamiajes que permiten previsualizar la idea de algo que solo existe en la imaginación.

Entre el trabajo artesanal y el arte contemporáneo, el suyo es un arte de la joyería que ha llegado muy lejos en la concepción de la materia. Existe en sus trabajos una tentativa serial que convierte cada una de sus figuras en fragmentos de una temporalidad o una duración orgánica libre del sentido práctico del tiempo de los relojes. En sus manos, la forma experimenta un proceso de desplazamiento y las figuras quedan desprovistas de una utilidad definida, de toda finalidad servil. Si como joyas están vinculadas al adorno o al lustre de los cuerpos, las suyas superan esta competencia básica para cuestionar esa dependencia, atrayendo la mirada hacia los interrogantes que plantea el objeto en sí mismo. Se demoran sus manos en la creación de figuras privadas de su uso específico, desprovistas de toda retórica y siempre más allá de la simple funcionalidad. Fragmentos de piedras o de nubes, toboganes y geometrías lúdicas, ángulos que se cierran y se abren en sí mismos, pliegues y líneas sorprendentes: tentativas flexibles y dinámicas que buscan su propia forma.

A lo que forma es un proyecto expositivo concebido por Pilar Cotter para el ciclo expositivo Filtraciones de TEA Tenerife Espacio de las Artes. En él nos ha ofrecido una escritura imaginaria –de un cierto caminar sobre el hielo–, una caligrafía objetual sin imperativos lógicos. Sus joyas –porque la artista se define a sí misma como “joyera contemporánea”– viven una existencia poética más allá de todo lenguaje comunicativo; logran una radical visibilidad, al tiempo que sugieren imágenes en ausencia, figuras que emergen directamente de la imaginación creando un mundo propio, o un espacio de orden simbólico. 







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